sábado 4 de febrero de 2012

El enemigo en casa

por Redacción Infobrand

MIERCOLES 21 DE ENERO DE 2004

Coca y Pepsi están a punto de batirse en una nueva batalla por el mercado de las gaseosas. La única diferencia es que esta vez se enfrentan con dos nuevas marcas: Mecca Cola, francesa, y Qibla Cola, inglesa, saldrán a la venta próximamente en los Estados Unidos luego del éxito obtenido en Asia y Europa. Además de estar posicionadas como anti-norteamericanas tienen un trasfondo político y religioso.

Uno de los grandes éxitos comerciales de Europa del siglo XXI es la aparición de dos grandes nuevas marcas de gaseosas colas. Aunque enfrentadas en su nacionalidad una inglesa y otra francesa, Mecca Cola y Qibla Cola son actualmente el fantasma que Coca ni Pepsi quieren ver. Aunque saben que trabajan sobre un terreno totalmente dominado las dos grandes marcas norteamericanas abrieron los ojos cuando las nuevas gaseosas anunciaron su desembarco en Estados Unidos. Las nuevas bebidas llevan impresos además un slogan bastante similar y sobre todo anti-norteamericano que busca resquebrajar en Europa el reinado de las ya conocidas Pepsi y Coca Cola. En febrero del 2003 se lanzó en el Reino Unido, Canadá, Holanda y Noruega Qibla Cola. Esta empresa, produce 500 mil botellas mensuales y prevé llegar al millón en el mediano plazo. Su fundadora Zahida Parveen pretende capitalizar la antipatía que sienten los musulmanes hacia el mercado global. La idea de la marca no es solamente aparecer como una bebida alternativa a las tradicionales sino también demostrarse fielmente anti-norteamericana. Su slogan de campaña es “cree en tu sabor”. En su estrategia de marketing, imagen y distribución, Qibla se presenta como una marca global que, en vez de enfocar a Oriente Medio o estar dirigida a un perfil étnico o racial determinado de consumidor, busca llegar al paladar de todos los ciudadanos del mundo. Las marcas añadidas a Qibla Cola son Qibla Cola Light, Qibla Fantasy sabor naranja, Qibla Five, lima limón, Qibla Agua Mineral, Qibla mango y Qibla Guayaba. Por otro lado, Mecca Cola fue lanzada en Francia y Medio Oriente a finales de 2002. En muy pocos meses se hizo popular en las principales ciudades francesas como París, Lyon, Lille, Marsella y Estrasburgo en donde vive gran parte de la comunidad musulmana de Francia, estimada en unos 5,2 millones de personas. Tawfik Mathlouthi, el fundador de la compañía explicó recientemente a la BBC que quiere convertir a la bebida en la favorita de todos los musulmanes del mundo, en un intento de combatir el imperialismo de Estados Unidos, ofreciendo un sustituto de sus productos e incrementando el boicot de los países a sus mercaderías. Entre sus mensajes de campaña publicitaria figuran: “No sigas bebiendo como un estúpido, bebe comprometido” o bien: ”Unidos estamos de pie con dignidad” o: “No me agites, agita tu conciencia”. Por ahora, no tienen marcas añadidas y su único objetivo es convertirse en la gaseosa premium de los musulmanes. Su compromiso es donar el 20 por ciento a caridad dividiendo ese dinero en causas palestinas y fines benéficos en diferentes partes del mundo. Pero como todo, esta nueva era de las gaseosas religiosas encuentran su origen en la Cola Zam Zam, una bebida fabricada en 1954 en Irán que se comercializa desde entonces. El nombre de dicha gaseosa tiene una relación directa con el manantial sagrado de donde bebió el profeta Mahammad siendo así la primera de toda esta seguidilla de bebidas con nombres de origen musulmán. Durante años, la compañía iraní estuvo vinculada con la empresa norteamericana PepsiCo Inc, con la que trabajaba conjuntamente hasta el triunfo de la revolución islámica en Irán en 1979 cuando pasó a ser completamente de los iraníes. Desde ese momento la compañía Zam Zam produce 2.500 millones de latas de gaseosas al año, a los que se le agrega otros 100 millones de latas de cerveza sin alcohol (que está prohibido en los países musulmanes). Con relación al mundo de las gaseosas colas, el Reino Unido, es el décimo mercado de colas del mundo, con un volumen de negocios cercanos a los 8500 millones de dólares. Según datos arrojados por la firma de investigación Datamonitor, las ventas de bebidas gaseosas mundiales aumentaron un 1,9 por ciento durante el 2003 y se estima que este porcentaje disminuya debido aumento de la venta de aguas minerales que están tomando posesión de un sector antes dominado por las gaseosas. En las cifras de Coca Cola del segundo trimestre del 2003, las ventas se vieron fortalecidas por un crecimiento del 20 por ciento en las ventas de jugo, agua y otras bebidas no carbonatadas. Esto repercutió en los beneficios globales de la marca registrada que crecieron un 11 por ciento. Cifra más que complaciente ya que en lo que se refiere a las ventas de bebida gaseosa apenas creció un dos por ciento. En relación con el reciente frente de batalla que las nuevas gaseosas pretenden impartir sobre las tradicionales colas globalizadas, el analista político mexicano Ricardo Medina Macías escribió sobre ello un artículo sobre la globalización. Escribió que “a diferencia de lo que se cree, Coca Cola tiene mucho que perder en el mercado global ya que ha empezado a sentir los embates de impertinentes competidores que, en lugar de sumarse al coro de los globalofólicos acomplejados, han entendido que el mercado global también es para ellos”. Un ejemplo de lo que expresa Macías, es el caso de la marca Kola Real, conocida en México como Big Cola. Surgida en Ayacucho, Perú hace alrededor de 15 años, esta marca nacida en el tercer mundo irónicamente le gana a Pepsi en el mercado de las gaseosas por un 19 contra un 11 por ciento. La estrategia de la familia Añaños, dueños de Kola Real ha sido muy sencilla: le dan a los consumidores lo que quieren: precios más bajos que el de las marcas dominantes. En respuesta, Coca-Cola y Pepsi bajaron los precios y redujeron sus ganancias en los países que se distribuye Kola Real. La más perjudicada hasta el momento es Pepsi. Igualmente, Coca Cola tiene mucho más en juego en México ya que los mexicanos son los mayores bebedores per cápita de Coca Cola en el mundo. A raíz de toda esta revuelta que por ahora no es más que un llamado de atención, las grandes compañías del sector de bebidas colas acusan a las nuevas marcas de servirse de la religión para vender sus gaseosas. Según ellos, Qibla Cola toma su nombre de la dirección hacia la que giran sus rostros los fieles musulmanes cuando rezan mirando hacia la mezquita. Por su parte Mecca Cola hace alusión al lugar sagrado de los musulmanes: “La Mecca”. Frente a la campaña antiglobalizadora de las colas, tanto Pepsi como Coca no se cansas de repetir alrededor del mundo que sus productos son fabricados allí donde se venden y que proporcionan miles de empleos que contribuyen al sostenimiento de las economías locales. Con estos casos se comprueba una vez más la famosa frase del filósofo canadiense Marshall McLuhan el mismo que inventó el concepto de la aldea global hace más de 35 años: “El medio es el mensaje”.

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