domingo 12 de febrero de 2012

¿Hacia dónde van los periodistas?

por Hernán Fernández

LUNES 31 DE ENERO DE 2005

Tanto en la Argentina como en otros países del mundo la creación de empleos para periodistas se está desplazando hacia los oficinas de prensa de diversas instituciones y empresas. Aunque producir información desde el lado de las fuentes no deja de ser periodismo, las universidades aún preparan profesionales para el tipo de prensa que hoy está en regresión.

Actualmente, la creación de puestos de trabajo para periodistas está mayormente vinculada a la producción de información desde el lado de las fuentes. La necesidad y el derecho de todo tipo de instituciones por hacer oír su voz en los medios requieren de gestores de información especializados, que trabajen en áreas o gabinetes de prensa. Sin embargo, cada vez es más difícil emitir un mensaje y que se diferencie entre la gran maraña de caudal informativo. No sólo es necesaria una buena relación con los medios, sino que la comunicación debe destacarse entre la publicidad oficial y los grandes anunciantes. Estas tareas difícilmente se aprenden en las facultades de periodismo. La española Concha Mateos Martín, doctorada en Ciencias de la Información, sostiene que los “periodistas salen de las facultades más dotados para el tipo de periodismo que actualmente está en regresión, que para el tipo de periodismo que está en expansión”. De a poco, las redacciones de los medios van reduciendo su plantel profesional, al tiempo que el periodismo de encargo pagado por una fuente política, sindical o institucional es el tipo de empleo de mayor crecimiento dentro de la dinámica informativa. No obstante, no se percibe por parte de las facultades una modificación de los programas académicos que apunte a una mejor adaptación al sector del periodismo que más trabajo genera. Son las agencias y gabinetes de prensa los que “están creando empleo, y un empleo más deseable económicamente para los empleados que el de las redacciones de medios”, sostiene Mateos Martín. Asimismo, la española afirma que el sector de gabinetes de prensa es el de mayor densidad, intensidad y atractivo dentro de la oferta laboral periodística, y está haciendo aumentar la baja media salarial de la profesión. Por otra parte, mientras los partidos políticos, sindicatos y fundaciones aspiran cada vez más a intervenir en la construcción de la opinión pública, la prensa independiente está estancada. Cada día aparecen boletines informativos nuevos, temáticos, especializados, generalmente vinculados a instituciones, pero distribuidos gratuitamente, en circuitos alternativos al comercial. Esto se suma a la declinación general en el consumo de medios pagos, como revistas y diarios. Es así que los medios no pagos –aquellos que no recuperan costos a través de la compra directa por parte del público-, como la televisión, la radio y las publicaciones gratuitas, cobran una mayor incidencia en la diagramación del espacio público. Además, con el aumento de los órganos oficiales de expresión crece el volumen de periodismo pagado antes de ser escrito, a diferencia de lo que era el caso de los periódicos o revistas de venta al número, que se pagaban después. Aunque, como remarca Mateos Martín, “lo determinante no es si se paga lo escrito antes o después de ser escrito, sino hasta qué punto el pago dicta o no dicta el contenido y el enfoque de lo escrito”. ¿Esto es periodismo? Sí El hecho de producir información desde el lado de las fuentes no convierte al periodista automáticamente en un oficinista dócil, seducido por un sueldo. El mejor salario, horario y calendario de vacaciones que ofrece el empleo en un gabinete de prensa, son alicientes importantes para comenzar a trabajar, pero no se es mejor retribuido por ser obsecuente y manejable con y por el empleador. Por eso es necesario distinguir con nitidez la tarea cotidiana del periodista, que debe trabajar para producir información. No se trata de para quién se produce la información, sino si lo que se produce realmente lo es. La doctoranda Mateos Martín afirma que “poner en marcha un gabinete de prensa dentro de una institución significa introducir en el trabajo de esa institución un factor profesional especializado para gestionar las relaciones informativas. Hay tres razones básicas –agrega- que aconsejan y obligan a introducir un trabajo profesional en las relaciones informativas de esa institución”: 1. La institución tiene el derecho y la obligación de mantener un papel relevante en el espacio de la opinión pública. Sus fines sociales, políticos, sindicales, de interés público, exigen que haga presente su voz y aporte su visión a todos los debates socioeconómicos que preocupan a los trabajadores, a los votantes, a los contribuyentes y a los ciudadanos en general. Además, los medios de comunicación tienen la obligación de transmitir a la opinión pública contenidos informativos plurales y contrastados para que los ciudadanos puedan valorar la calidad de sus representantes políticos. Este derecho y este deber se cumplirán mejor cuanto mejor se adapte la tarea informativa de la institución a los modelos, géneros, estilos y rutinas de los medios de comunicación. Por eso, es preciso que sea un profesional de los medios quien desarrolle esa actividad informativa. 2. Cada día se hace más denso el espacio público. Cada día son más los aspirantes a intervenir en la construcción de la opinión pública. Pero cada día los medios simplifican más sus fórmulas de selección de contenidos (abrumados por la presión del caudal informativo). Y en ese filtro muere gran parte de los mensajes que los agentes sociales y entidades públicas emiten. Al final de la aventura informativa sólo triunfan mediáticamente los mensajes del poder económico que soporta los medios, los mensajes del poder ejecutivo institucional y los mensajes de los gestores de información más especializados y mejor relacionados en los medios. Por eso, porque hay que superar dificultades informativas y resistencias nuevas, se hace necesario el trabajo nuevo, de nuevos profesionales especializados. 3. El grado de evolución de una organización social, el índice de flexibilidad adaptativa al entorno siempre cambiante, es una muestra de la capacidad que una organización tiene para crecer y para asumir responsabilidades nuevas. La institución (cuando es un partido histórico, un sindicato, una institución empresarial o profesional consolidada) tiene un papel social importante que cumplir y una trayectoria histórica valiosa que defender, es una entidad paradigmática de compaginación de respeto por lo heredado y de afán de superación. Por ello, es indudable, que en la era de la información la institución ha de responder a los nuevos retos comunicativos y adaptar su trabajo de comunicación a las dinámicas que impone la sociedad del siglo XXI. “Estas tres razones invitan a plantear las relaciones informativas de ese partido, sindicato local, institución, desde la perspectiva profesional de un periodista que pueda aportar a la organización un capital profesional técnico especializado”, asegura Mateos Martín.

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