LUNES 26 DE JUNIO DE 2006
Es tiempo de construcciones y nuevos edificios de viviendas que surgen a lo largo y a lo ancho de toda la ciudad de Buenos Aires, y hasta a veces mas allá, actualmente. Es por eso que hoy, no resulta tarea fácil marcar una diferencia con el resto para los operadores inmobiliarios o de la construcción. Sin embargo, una compañía lo viene logrando de manera casi natural. Se trata de Grupo Town House, que nació de la fusión de dos empresas preexistentes, el estudio de arquitectura Waisman Trybiarz y la constructora Wohlgemuth Tauber, con la inmobiliaria Town House, nacida junto con esa unión (y rebautizada más tarde como TH).
El grupo nació hace 15 años. Actualmente, lleva desarrollados numerosos emprendimientos (viviendas de categoría) en donde su estilo, o su marca, aparece en los objetos artísticos que se cuelan en la obra arquitectónica, o en el espacio privilegiado que se le busca dar a estas expresiones dentro de los edificios.
De hecho, la semana pasada, GTH presentó su último proyecto, y esta vez la propuesta significó dar un paso más en este camino recorrido de diferenciación, tanto a nivel del producto, como de su comunicación. El edificio es el Town House Soho, que esperan tener terminado para fines de 2008, y que contará con particularidades como una sala de ensayo con aislamiento térmico y acústico, y otro espacio denominado El Puente, concebido para la exhibición de obras de arte, pintura y fotografía.
A la hora de presentar el emprendimiento, que se levantará a la altura de Thames 2151, en GTH decidieron aprovechar que la propiedad que existía hasta entonces allí funcionaba como un hotel alojamiento para ofrecer una exposición de arte única, en la que un abanico de artistas consagrados, emergentes y de vanguardia intervinieron cada una de las 29 habitaciones del lugar con sus creaciones pictóricas, escultóricas, de fotografía, diseño y decoración. Para organizar la muestra, que se denominó “Soho Telo Muestra. Arte transitorio” y estará abierta hasta el 16 de julio en el ex albergue transitorio, GTH contrató a la especialista Arte al día, la que a su vez convocó a cuatro curadores responsables de seleccionar los artistas, y a Chandon y La Nación que dieron su apoyo.
Esta acción, además, inauguró un nuevo programa de GTH llamado “Town House en el arte”, que reunirá bajo su paraguas las acciones de apoyo a varios eventos culturales que ésta ya venía realizando.
Avance de obra
En el edificio, el espacio denominado El Puente funcionará como una galería de arte, y los propios responsables del consorcio del lugar serán los encargados de gestionar las muestras y propuestas que por allí desfilen. Esto nunca lo habían probado, hasta ahora, los arquitectos de GTH (que recién ahora están montando algo similar también en su Town House Barrancas). Hasta el momento, su sello se había limitado a darle a sus obras edilicias el valor agregado de alguna creación artística que incluían. “Siempre se trató de obras fijas, que a lo mucho necesitaron algún mantenimiento con el tiempo. Pero esta vez, la galería de arte requiere de la gestión de los propietarios de las unidades para mantenerse viva”, diferencia el arquitecto Abel Trybiarz, que junto a su colega Gerardo Waisman encabeza la compañía.
Así que en GTH ya tienen visto que ellos mismos van a tratar de favorecer, por ejemplo, el vínculo de estos consorcistas con algunas galerías de arte que puedan estar interesadas en nutrir el espacio, “que definitivamente las hay en el mercado”, según afirma Trybiarz.
El Puente integra los espacios comunes del Town House Soho, que se extienden a lo largo de tres niveles e incluyen instalaciones como pileta de natación, solarium en deck de madera, sale de juegos, gym, sauna y business center, entre otras. Todo esto, a su vez, forma parte de una propuesta edilicia moderna, con unidades que rondan los 100 metros cuadrados y que ofrecen una disposición atípica para el mercado local -usual en plazas como EEUU-, con dos suites split, ubicadas una a cada lado de la propiedad, y dejando lugar en el medio para la recepción, cocina y living. Más una terraza de 10 metros cuadrados, que también puede cerrarse e incorporarse al living.
Con estas características, y con su ubicación en el límite con Palermo Soho, la nueva torre busca en principio a un target de personas con un criterio amplio, y abiertas a las innovaciones, al estilo que va construyendo este barrio. Aunque pueden ser chicos jóvenes que viven solos, o en pareja, o matrimonios mayores; “la experiencia dicta que aunque uno piense en un target, después éste termina siendo bastante diverso”, como explica Trybiarz.
Espacios nuevos
Según el principio general, algunos futuros propietarios serán más sensibles al aporte de las expresiones artísticas presentes, y otro no tanto. Pero más allá de esto, en GTH encontraron que éste lo diferencia del resto y el asunto es casi filosofía empresaria, integrado a la comercialización de todas sus obras. “Sucede que quienes integramos la compañía estamos muy ligados a las artes plásticas. De ahí, que siempre estamos colocando obras de arte en los edificios, y la gente que nos viene siguiendo identifica nuestro estilo”, da cuenta Trybiarz, que comparte con su socio la arquitectura y la afición por otras expresiones: en su caso, la escultura, y en el de Waisman, la fotografía.
El aporte del arte no incide en el precio que adquieren las unidades de estos edificios, que por el contrario tienen precios de mercado que no suben por el valor agregado del arte. “Pero sí, seguro, diferencia a GTH del resto de los operadores, y permite darle a los futuros propietarios un valor agregado más”, como entiende Trybiarz. En su visión, en el mercado argentino hay más espacio para este tipo de propuestas.