sábado 30 de agosto de 2014

Las nuevas necesidades básicas

LUNES 24 DE ABRIL DE 2006

En la actual sociedad de consumo, las comunicaciones masivas y los incipientes avances tecnológicos han alterado de manera llamativa las necesidades básicas de la gente. Ya no alcanza con “tener techo y comida”, con tener luz eléctrica, gas y agua potable. Es “necesario” tener otras cosas, la máxima “tengo, luego existo” parece cumplirse a la perfección

Para ser hay que pertenecer, para pertenecer es necesario consumir, para consumir es necesario tener con qué, ¿con qué?... Los números se ajustan, la plata no alcanza pero alcanza, la alquimia de los números parece ser un enigma, ¿el sueldo se hace de goma?... Las deudas se acumulan y el consumo compulsivo no se detiene, ¿se gasta más de lo que se tiene?... Precisamente, la media de la población consume por valores mayores al promedio de sus ganancias.

A fin de mes hay que pagar como siempre el alquiler, las expensas, las boletas de agua, de gas, de luz, del teléfono de línea, los impuestos... y además: el celular, la banda ancha, el cable, pagar las cómodas cuotas del par de zapatillas, de la cámara digital, del DVD, del home theater, de la juguera de “llame ya”; ahorrar para el monitor plano, la nueva fórmula para la caída del pelo, la depilación definitiva... Y por si fuera poco también hay que comer.

El poder adquisitivo de la gente se ha expandido a niveles intangibles, el consumidor consumido es un producto de las estrategias de venta que han logrado romper la barrera de lo conmesurable, los grandes responsables de este curioso fenómeno son los bancos, las tarjetas de crédito, las cómodas cuotas, los créditos, los planes de financiación... Sabemos perfectamente que no se trata de beneficencia, es la forma que han encontrado de exprimir al consumidor incluso más de lo posible.

La necesidad da cuenta de una insuficiencia, de una falta básica inherente al ser, se instauran entonces estrategias que recreen la sensación de falta; tener teléfono celular ya no alcanza si no se puede escribir mensajes de texto, si no se puede sacar fotos, si no se puede filmar, si no se puede... Si no se tiene... Si no se accede al último modelo... Pero la ilusión dura poco, inmediatamente atrás viene otro producto, y otro y otro y otro y otro más... los cuales reproducen la misma necesidad de insuficiencia.

La asociación del producto a la imagen remite directamente a la necesidad de consumo. Entre el producto y el consumidor aparecen entonces intermediarios que se encargan de fomentar esta necesidad, el circuito es muy claro al respecto, la estrategia se ubica entre la identidad y la imagen, entre lo que se es y lo que se muestra, buscando generar como resultado una red de identificación. Se trata de generar en el consumidor la sensación de “ser idéntico” a como se le muestra que puede y debe ser, hacerle sentir una impresión virtual de completud, de reconocimiento en cierta “imagen”, en cierto producto, en ese y no en otro, mostrarle un reflejo asequible.

Celular, cámara digital, DVD, home theater, TV plasma, reproductor de mp3, entre otros, pueden ser incluidos entonces dentro del grupo de las nuevas necesidades básicas de la gente, ¿cuál será el próximo objeto “necesario” de la lista?


Por Sebastián Gil Miranda, Licenciado en psicología, especialista en comunicación.

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