MARTES 21 DE JUNIO DE 2005
El negocio de la belleza impacta en todo el mundo, más por el bolsillo del consumidor que por la imagen. En la era de los estereotipos, la cosmética se abre paso y alude a diferentes mensajes anclados en la calidad de vida y bienestar. A nivel mundial, Grupos como L’Oréal toman la posta de la industria y registran una facturación de 3.540 millones de euros sólo en el primer trimestre del 2005.
El negocio de la cosmética traducido en cifras parece ser más que alentador, durante el primer trimestre del 2005, el Grupo L’Oréal registró a nivel mundial ganancias de 3.540 millones de euros. Desde la empresa aseguran que para este año se vislumbra un comienzo prometedor en los Estados Unidos y un rápido crecimiento en los nuevos mercados pero que Europa Occidental todavía continúa ralentizada.
En la Argentina, el Grupo L’Oréal está organizado en cuatro Divisiones de Negocios (Cosmética Activa, Productos Gran Público, Productos de Lujo y Productos Profesionales) bajo las que se encuentran las marcas que se comercializan en Argentina por distintos canales de distribución como Vichy, La Roche Posay, L´Oréal Paris, Garnier, Miss Ylang Maybelline, Lancôme, Helena Rubisntein, Biotherm, Kérastase y L´Oréal Professionel. Además, también comercializa fragancias como Armani, Paloma Picaso, Cacharel y Polo Raph Loren.
Según datos oficiales de la empresa, el Grupo registró en el país un crecimiento del 23 % en el 2004 cerrando el año en 185 millones de pesos. Para el 2005, la empresa estima crecer un 20% y tiene previsto invertir $30 millones de pesos (sin incluir la inversión publicitaria) destinados al lanzamiento de nuevos productos en cada de sus divisiones, y a acciones de comunicación y promoción en todo el país.
“Nos anticipamos con esta inversión, en una año que entendemos clave para el negocio de la belleza, en donde todos los actores estamos trabajando con intensidad. El Grupo L´Oréal cree fehacientemente que para que una empresa alcance un sólido desarrollo sustentable es necesario un crecimiento económico de largo plazo y esto es posible en una marco de desarrollo e inversión”, comentó Javier San Juan, presidente del Grupo L’Oréal Argentina y L´Oréal Uruguay.
Por su parte, Sandra Di Lucca, gerente de Relaciones Exteriores y Asuntos Públicos de L´Oreal Argentina, señaló que el consumidor argentino se ha vuelto mucho más exigente e inteligente a la hora de seleccionar los productos de cosmética que utiliza. Y agregó: “Nuestra estrategia tiene uno de sus focos puesto en que nuestros consumidores accedan a los adelantos en materia de belleza paralelamente a su presentación en Europa. El mercado de la belleza argentino es exigente y ha estado acostumbrado a ese ritmo, que la crisis obligó a dejar atrás”.
En lo referente al consumidor, la ejecutiva dijo que los argentinos estamos considerados como “una filial de talla media/grande en función de la población y la cifra de negocio” al igual que los mercados europeos en materia de nivel de sofisticación de la demanda y de valor añadido de la oferta.
Respecto al modelo de crecimiento de L’Oréal, Di Lucca explicó que el mismo se construye en base a ventas fuertes y duraderas, que permiten inversiones de suma importancia a nivel investigación y asegura un mejor posicionamiento de las marcas del Grupo. “La belleza es nuestro negocio. Con ello queremos decir que toda la magia y el glamour del mundo de la cosmética, los tratamientos de belleza para hombres y mujeres y las nuevas tendencias de la moda se plasman en concretos objetivos de negocio”, amplió la ejecutiva.
Según aseguró el presidente del grupo en la Argentina, la clave del éxito de sus productos se basa en que los consumidores pueden vivenciar tres tipos de experiencias diferentes: la del placer de la compra, el éxtasis de la utilización y la tranquilidad de los resultados conseguidos. “Los productos de belleza nos permiten sentirnos mejor sobre nosotros mismos, mostrar la belleza, afirmar la identidad y expresar la creatividad”, añadió San Juan.
En relación a los patrones de belleza que surgen en la actualidad y la influencia que estos generan, San Juan comentó que: “la sociedad es cada día más individualista y globalizada, esto implica que no existen como antes grandes formadores de tendencias sino que, en un mundo donde la globalización de ideas y tendencias ponen en riesgo la individualidad de las personas, la guía se basa sobre parámetros de bienestar y calidad de vida”. Y concluyó: “La sociedad está más cercana a los elementos de disfrute del tiempo libre como uno de los bienes más escasos”.