jueves 2 de septiembre de 2010

Susana Silberberg: tecnología y negocios, una deuda pendiente

por Clarisa Herrera

MARTES 03 DE NOVIEMBRE DE 2009

Susana Silberberg, con una trayectoria de más de veinte años en el diseño e implementación de TI, analiza para Infobrand las razones del uso poco racional de las tecnologías en la optimización del negocio.

Susana Silberberg lleva más de veinte años dedicándose al diseño e implementación de Tecnologías de Información (TI) para procesos de manufactura, consumo masivo y servicios. En su extensa trayectoria figura la gerencia de negocios del Grupo Assa, en el cual estuvo a cargo de la implementación de J.D. Edwards en más de 20 empresas multinacionales. Durante 2004 fue Chief Operations Officer de Iceberg Solutions, Software Factory y Gold Partner de Microsoft Corp., siendo responsable total de las operaciones en Argentina, Chile y EEUU y responsable comercial en Argentina y Chile. Por más de 11 años se desempeñó como consultora en diseño y desarrollo de soluciones de Business Value y se destacó por sus trabajos para el sector empresarial y organismos gubernamentales. Actualmente es Chief Executive Officer de Susana Silberberg & Asociados, empresa de servicios de consultoría y desarrollo de soluciones Business Value y dialogó con Infobrand de un aspecto crítico: ¿cómo incorporar la tecnología al negocio con real perspectiva de business value?.

¿Qué lugar ves para la mujer en un campo propio de los hombres?
Pienso que la industria TI se irá especializando cada vez más y los hombres se focalizarán en la arquitectura tecnológica, pero en el diseño funcional veo mejor a la mujer. En el rol de gestión de proyectos de TI lo ideal es el trabajo en equipo potenciando las fortalezas masculinas en planificación estratégica con las de organización, liderazgo, seguimiento y control, más afines a las mujeres. Otra área favorable a las mujeres es la búsqueda y análisis de información para generación y archivo de contenidos en Internet. Son áreas que requieren escucha activa y visión holística, entre otras, para gestionar pautas de comportamiento, almacenamiento de datos ó perfiles de usuarios.

Una división de tareas…
Veo a la mujer en el primer nivel de atención y resolución de problemas por su fortaleza en diagnóstico y en el “arte” de manejar las asignaciones del personal de servicio, mientras que a los hombres los veo mejor en la resolución de problemas técnicos y tecnológicos. En mi libro Value Express, de próxima edición, describo una metodología que ayuda a ordenar el trabajo con estos conceptos mencionados. Por su naturaleza las mujeres estamos más entrenadas en el pensamiento sistémico. La introducción de nuevas TI genera resistencias, en un mundo cada vez más dinámico las técnicas de gestión del cambio son útiles para mitigar el impacto emocional en las personas y atenuar los conflictos culturales, ahí se destaca más la mujer.

¿Considerás que aún las empresas no ven en la tecnología un business value?
No, por dos razones principales, la primera es porque se focalizan en la implementación de productos en lugar de la extracción de valor del uso de la información. Los usuarios dedican la mayor parte del tiempo buscando, clasificando y corrigiendo datos para que los sistemas “cierren” a fin de mes, que en definir modelos que primero “cierren” en una simple planilla de cálculo antes de ser implementado en un producto tecnológico. La segunda razón es que el análisis de la información digital tiene un timing diferente al del análisis analógico o humano, por eso modelos como el que propongo en la metodología Value Express tienden a integrar la información digital y analógica en tiempo real.

¿Cuál sería el valor concreto que aportaría al negocio?
Aumentar la velocidad de reacción al cambio antes que la competencia y al menor costo posible. Pero para que esto sea posible se precisa no sólo tecnología de información sino cerebros humanos atentos, involucrados y comprometidos. Las tecnologías de trabajo colaborativo en Internet, a precios cada vez más tendientes a “0”, son una excelente herramienta para el desarrollo de estas competencias actitudinales y aptitudinales, y sin embargo, la mayoría la utiliza en forma reactiva, para enviar y recibir e-mails sobre lo sucedido o para dar órdenes al estilo tradicional, no para recibir alertas automáticas provenientes de un sistema pre-definido y esto responde mucho más a una asignación de permisos de acceso que a una limitación tecnológica. Es decir que, mientras la cultura de trabajo siga siendo la misma que hace 30 años, sin desarrollar empowerment, sin integrar las funciones en procesos, sin acercar bases de conocimientos al personal administrativo y operativo, las TI seguirán siendo sub-utilizadas.

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