MARTES 21 DE JULIO DE 2009
La cruzada para recuperar la bandera en la luna es un nuevo fenómeno digital. Cuarenta años después que “el hombre” pisara la luna, hay “tela para cortar”. Claro que, esta vez todo se puede leer y vivir desde su pata digital.

Google sacó a relucir las vistas de la luna con su Google Earth pero también apareció una insólita campaña en base a un artículo de un diário portugués para que Obama recupere la bandera que se enarboló en ese histórico alunizaje. El impulso lo tomó la gente cuando se dio a conocer la historia de María Isilda Ribeiro, una portuguesa que fue la que cosió la “enseña patria”. La mujer de 63 años aún guarda recortes de esa gesta que conmovió al mundo y hoy las noticias la vuelven a convocar y a poner en el candelero. La apoyan quienes quieren encontrar testimonios que den prueba de “esa llegada a la Luna”.. La movida está en la red en un micrositio y pretende juntar al menos 100 mil firmas para que Obama se ocupe de “recuperar la bandera” para ser entregada a Isilda y cumplir su gran deseo de volver a tenerla entre sus manos.
Ella había emigrado a EEUU y trabajaba en Annin & Company, en Roseland, New Jersey, cuando se le encomendó la misión. Allí trabajaban otros cinco portugueses que sabían que hacían banderas especiales aunque desconocían cuales eran las experiencias que estaban “en juego”.
Llevar una bandera a la luna no fue un encargo menor. El paño costó unos u$s 5,5, llevó media hora de trabajo y por ella Isilda cobró 40 centavos. Pero el tema fue el tejido, era una mezcla de nylon con hebras de vidrio y eso llevó meses para concebirlo. El mástil que se colocó en la superficie lunar costó unos u$s 75. Fue un gesto simbólico de “marcar territorio”. A través de un tratado de las Naciones Unidas se dejaba en claro: “ningún espacio, la luna, y otros cuerpos celestes, pueden ser apropiados por ninguna nación a través de la reivindicación de la soberanía, ocupación o cualquier otro medio”. Otra sofisticación es que el paño de la bandera debía soportar 180 grados centígrados y debió ser protegido por una mortaja de fibra de acero. De hecho eso demandó que 12 personas se ocuparan de instalar la bandera a bordo de la mítica nave Apollo XI.
No se sabe si aún existe la bandera ya que las experiencias que llevó a cabo el Smithsonian Museum con paños similares sometidos a iguales condiciones atmosféricas a las que soportarían en la Luna no fueron satisfactorias, pero al menos bien vale la esperanza y la gesta simbólica que se pretende realizar. Otras cinco banderas fueron dejadas en la Luna y parece que ninguna quedó en pie. La última fue en 1972, en la misión Apolo XVII, la última tripulada a la Luna. Tal vez todo se devele en el 2020 cuando se produzca el esperado regreso. Barack Obama tiene bastantes temas para preocuparse pero parece que ya hay una movida fuerte, a la que se destinarían u$s 71 mil millones. Y así se sabrá si Isilda podrá ver “su bandera”.
Para sumarte a la causa podes ingresar en el sitio y dejar tu mensaje a Barack Obama para ser parte de esta cruzada digital.