MARTES 05 DE MAYO DE 2009
Con más aspiraciones que las oficinas de alquiler lanzan un nuevo espacio en el corazón de la zona más cool de Buenos Aires. Areatresworkplace aprovecha la presencia de extranjeros y la conectividad full.
Buenos Aires está tomando un perfil cada vez más internacional. Más allá de los vaivenes de la cotización del dólar o del euro y aún con el vendaval que desató la crisis económica internacional e incluso a contrapelo de la nueva gripe que tiene en alerta al mundo, la ciudad refuerza su aire cosmopolita.
Son muchos los extranjeros que se afincan en la ciudad ya sea para disfrutar del turismo o bien para trabajar. Justamente pensando en estos últimos es que un grupo de emprendedores se lanzó a crear un nuevo espacio de trabajo que condensa el espíritu de libertad con las necesidades de interconexión. Se trata de Areatres, un lugar generado con la impronta de Martín Frankel y los arquitectos Leonardo Militello y Fernando Hitzig. El mismo nombre alude a ese espacio intermedio entre la oficina y el hogar: un tercer lugar. Es un área que permite diferentes formatos de trabajo y todos bajo la impronta de la necesidad de estar conectados. “Los nómades digitales están en todas partes, circulan, no se arraigan a un lugar, son sujetos móviles, ellos están en EEUU, Europa o en las grandes capitales latinoamericanas, entre ellas Buenos Aires” argumentó Ana Wortman, una socióloga especializada en la vida contemporánea que participó de la presentación en sociedad de Areatres.
El tercer espacio
Los precios para contar con los servicios de Areatres van desde los $80 por el pase de un día hasta los $4.100 por mes con sala privada para dos personas. El ambiente es decontracté y entremezcla una ambientación de tipo fabril con toques de diseño de vanguardia y boutique. La vedette del lugar es el living, un espacio que permite trabajar por su cuenta pero acompañado. Se supone que en este tipo de ámbitos es más fácil generar contactos que pueden facilitar posibles negocios. No es el formato de trabajar en un bar, no es la casa de uno pero tampoco rige el formalismo de una clásica oficina. Por eso se lo denomina como “un tercer lugar”. Impresiones, secretarias, conexión wi fi y espacios flexibles son los puntos centrales de esta propuesta. “No es como una renta temporaria de oficinas” enfatizan para diferenciarse de las tradicionales ofertas de oficinas por alquiler que se pueden conseguir en el microcentro o en Puerto Madero.
En redes
El lugar además es elegido para realizar eventos de networking como las reuniones de Palermo Valley (la próxima se realizará en Areatres el 14 de mayo). También quieren estimular a los emprendedores por eso realizarán una reunión el 20 de mayo invitando a extranjeros que trabajen en el país.
“Todo se caracteriza por la flexibilidad, cambia el vínculo público-privado, se pondera el manejo libre del tiempo que da independencia y es vital la conectividad y la comunidad” destacó Wortman. Los nuevos sujetos del trabajo tienden a generar una vinculación con el entorno donde no se pierden en el anonimato de un puesto. Este sería el formato más clásico del trabajador independiente. De hecho en la presentación de prensa de Areatres dio su testimonio Sara Hohenshelt, una ingeniera estadounidense, que optó por realizar todo su trabajo de diseño a distancia y que optó por instalarse en Areatres mientras disfruta de la vida porteña.
Pero también hay empresas que usan este tipo de espacios para su período de instalación. Cuando necesitan abrir nuevas oficinas es bastante usual que manden a “adelantados” que vayan a conquistar el nuevo territorio y un perfil como el de Areatres es el modelo que se está adoptando en las principales capitales del mundo.
Para conocer más de cerca el emprendimiento ver: