VIERNES 12 DE DICIEMBRE DE 2008
La Ing. Lila Guerrero presentó un estudio que analiza la percepción de los consumidores sobre la coyuntura y cómo afrontarla desde la comunicación y el marketing.
La especialista dejó en claro que la crisis pronosticada para los próximos meses no se percibe de la misma manera que la del 2001. El imaginario popular quedó marcado a fuego, fueron años de desbarajuste económico-social que derivaron en la salida de De la Rua. Se dio "una mejora del estado de ánimo teñido y amenazado por los fantasmas de siempre". Es que a la crisis de 2001, según Guerrero, "se la tomó como una vivencia de catástrofe sin posibilidad de salida: sorpresiva (corralito de por medio) y terminal, sin oportunidad de supervivencia". Estas percepciones apocalípticas no están presentes de cara a la crisis que se anuncia. "La actual crisis tiene un horizonte temporal, no es terminal (2001). Pero no se identifica claramente. Los efectos de la crisis global se funden o confunden con la inflación o con el conflicto del campo. En algunos casos se percibe la sensación de amenaza a lo laboral", explicó Guerrero.
De la explosión a la cautela
A la falta de claridad en la percepción de la crisis se suman signos de optimismo: "la mitad de la gente cree que no va a afectar su familia, y hasta un 17% cree que puede mejorar su situación. Pero en general consideran que va a ser diferente a la de 2001. "Tranquilidad" y "cautela" se escucha en todos los discursos de la gente". Al comparar ambas crisis, agregó: "aquella fue explosiva, a la actual se la ve como un tema de los medios, que no es solamente nuestra y existe una esperanza depositada en líderes globales como Obama".
En un contexto de incertidumbre y ansiedad cobra protagonismo el hogar y la familia. De hecho, la familia jugó un papel clave en 2001, "contribuyó al sostenimiento psíquico-económico de las personas, siendo la mujer el pilar de la solidaridad". Guerrero aseguró que "aumenta la exposición a la TV y más aún en los canales abiertos". De esta manera la marcas encuentran oportunidades en "programas alegres, divertidos, incluyentes para toda la familia, también en los deportivos y en donde hay suspenso/acción porque representa una catarsis para los hombres; o en publicaciones gratuitas". "Es bien recibido todo co-branding que haga más placentera la vida en el hogar". En contrapartida, la gente reduce sus salidas pero si se ofrece una opción fuera de casa, la investigadora puntualiza que debe reunir "diversión más convivencia con gasto mínimo. Las marcas pueden hacer sponsoreo o cobranding en espectáculos".
Respecto al tono de la comunicación, Guerrero apuntó: "hay que ser sobrios y cuidadosos y no tentar a quienes no pueden comprar el producto/servicio". "La comunicación deberá ser cuidadosa, inclusiva y para toda la familia; instalándola del lado de lo privado y lo personal, sin negar la realidad. Es adecuado la creación de cualquier situación que refuerce los lazos madre-hijos dándoles a los chicos vivencias y contención". Asimismo la especialista hizo un lugar a los Call centers y Servicios de Atención al Cliente, en tanto, se esperan que "sean comprensivos y puedan resolver fuera de la norma"