MARTES 19 DE AGOSTO DE 2008
El gigante de la web se quiere posicionar como una marca no invasiva. Le interesa dar cuentas de que cumple con normas de privacidad a la hora de interactuar con los datos personales de los internautas. Entre tanto, enfrenta desafíos como el de compatibilizar los formatos y los procedimientos como para que sean compatibles con las normativas legales aplicables a distintos países.
Con la instalación de Google en Argentina la marca adquirió mayor cercanía con los internautas locales. Con varias reuniones de prensa, que incluyeron inauguración de oficinas en Puerto Madero, se produjo un acercamiento. Si bien hay una sensación de ominipresencia de la marca en nuestras vidas cotidianas al menos ahora se sabe que del otro lado hay interlocutores visibles, con nombre y apellido. Y eso ayuda a humanizar la marca. Este proceso fue iniciado a partir de la gestión de Alberto Arébalos como director regional de comunicaciones.
Approach
Y fue justamente Arébalos quien convocó a los medios locales la semana pasada para charlar sobre privacidad. Con la presencia del abogado Pedro Less Andrade también dieron cuenta de cómo se manejan los temas legales en este gran mundo lleno de bits de información. En paralelo el encuentro también sirvió para informar sobre la instalación de la oficina corporativa central de Google para América Latina en Brasil bajo el liderazgo de Alexandre Hohagen, actual gerente de Brasil.
“Así se replica lo que pasa en Europa donde está la oficina de Londres y de Dublin” aclaró Arébalos para desetimar que esto opaque el bunker porteño.
Con respecto a lo que pasa con la privacidad Google dio sus parámetros. “Queremos que las personas entiendan qué datos almacenamos y por qué, con el fin de que puedan tomar decisiones informadas acerca de los servicios que utilizan”.
Datos retenidos
Cuando buscamos “automóviles” en el motor de búsqueda las computadoras de Google reciben la solicitud, la procesan y la devuelven via Internet a la máquina del usuario en milisegundos. Cuando se produce esta interacción Google tiene y retiene el registro de acceso (log) donde se toma en cuenta la URL solicitada, la búsqueda, la fecha y hora de la consulta el ISP del usuario, el browser, el sistema operativo y el cookie Id que Google le asignó a esa computadora la primera vez que se contactó.
En este punto Google aclara que con los cookies y la dirección IP a lo sumo se tiene localización por ciudad pero no se puede ir mucho más allá. Y aclara que esto no se puede equiparar a “datos personales” en sentido estricto. Por otra parte aclara que mantiene estos registros de acceso por 18 meses.
¿Para qué los quieren?
Esto se vincula con el servicio. Cuantos más ejemplos tengan de búsquedas, cuanto más sepan lo que un usuario está buscando más rápido le pueden devolver una respuesta.
Si se busca “David Beckam” y Google pregunta “¿Quieres decir: David Beckham?”, esa corrección ortográfica surge del análisis de los registros. Obviamente también les facilita ser una buena vía para la publicidad contextual.
Adecuación
El mundo es complejo y por ende las búsquedas. ¿Cómo saber si uno busca Paris Hilton por la celebrity o por un hotel parisino? ¿cómo distinguir entre los barrios ingleses de Chelsea y el equipo de fútbol? ¿Congreso es la última estación del Subte D, el barrio porteño o el cuerpo legislativo?
Y aquí es donde Google arrima una respuesta. “La forma más fácil de comprender la búsqueda personalizada es pensar en que se trata de una asociación entre Google y la persona en cuestión: el usuario comparte con nosotros información acerca de lo que le interesa y nosotros, a cambio, le proporcionamos resultados más acertados y más pertinentes.”
Avisos direccionados
Gran parte de los contenidos de la web se sustentan en la publicidad. Lo que enarbolan desde Google es la capacidad de generar avisos que resulten relacionados con el usuario. Al buscar “viajes” pueden aparecer links patrocinados a la derecha de agencias de turismo. En el gmail también sucede a partir de la utilización de palabras claves.
Esto, a priori, suena invasivo pero enseguida uno se da cuenta que está entregado. Para estar informado, para tener búsquedas cada vez más adecuadas y para tener cuentas de correo electrónico con capacidades cada vez más grandes, hay que dejar que esto suceda. Y Google también argumentó. “Hacemos esto utilizando un software similar al tipo de software que escanea los mensajes de correo electrónico buscando virus, filtrando y desechando el spam, y convirtiendo los bits de datos en caracteres que aparecen en la pantalla. Jamás sucede que ser humano alguno, aparte del usuario, lea los mensajes enviados o recibidos en Gmail – se trata simplemente de una computadora que equipara palabras clave en los mensajes de correo electrónico de las personas, con anuncios dirigidos.”
Juego propio
Google se preocupa por avisar que la privacidad puede ser controlada por el usuario. A través del Web History se puede analizar las búsquedas en la web que uno realizó pero también se pueden eliminar esos sitios que uno no quiere que queden registrados. A su vez, también se puede determinar que los chats con el Google Talk (el servicio equivalente al clásico MSN del hotmail) sean “off the record” con lo cual no quedan registradas. Para obtener más información cuentan con el Centro de Privacidad www.google.com/privacy y el Canal de Privacidad Google en YouTube www.youtube.com/googleprivacy.
Lo que viene
En algunos mercados Google está avanzando en sistemas de referencias geográficas. Uno de los desarrollos más recientes es el Google Street que permite ver una foto de las calles puerta a puerta. Esto aún no está disponible en Argentina y ya generó revuelo. En estos casos se generan efectos de difusión sobre fotos de personas que pueden eventualmente estar incluídas en estas “tomas callejeras” e incluso se puede borrar alguna imagen de una persona que sale por la ventana. Bueno, estas son las cosas de detalle con las que tiene que lidiar un gigante que documenta todo lo que sucede a nuestro alrededor.
En última instancia Alberto Arébalos, como responsable de comunicaciones, es claro al hablar en nombre de Google: “yo te digo lo que hago con los datos, vos decidís qué hacés”.
Entre tanto, el abogado coporativo Pedro Less Andrade plantea un tema que no es menor. ¿Cómo hacer para manejarse legalmente donde se mezclan las jurisdicciones territoriales? Este es uno de los grandes desafíos. Google se maneja en un contexto absolutamente globalizado y por ende debe contemporizar con múltiples legislaciones, a veces no compatibles. Y por último Arébalos da una definición de hasta dónde llegan ellos: “no somos responsables del contenido de terceros, sería lo mismo que condenar al canillita por lo que sale en los diarios”. Y así se deslindan las responsabilidades. O sea, tómalo o déjalo, nadie te obliga, ellos solo explican las reglas del juego.