MARTES 15 DE ABRIL DE 2008
Ante el avance a pasos agigantados de la obesidad, consumidores de todo el mundo buscan alternativas de comidas saludables. Pero el arquetipo de consumir alimentos bajos en calorías, grasas y colesterol, se está viendo desplazado por el de los productos orgánicos y funcionales. La consultora Nielsen desarrolló una investigación global para analizar este fenómeno que se impone en la última década y cuyas ventas ya sorprenden a los productores.
Así como el siglo XX estuvo marcado por el flagelo del VIH, la epidemia que caracteriza al siglo XXI es la obesidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo acredita con sus proyecciones globales al señalar que aproximadamente 1600 millones de adultos, de 15 años o más, padecían sobrepeso en 2005 y al menos 400 millones eran obesos. No obstante, aunque el panorama es poco alentador frente al incremento alarmante de estas cifras para los próximos años, muchas de las enfermedades provocadas por la obesidad, como problemas cardíacos, accidentes cerebrovasculares y diabetes, pueden ser prevenidas.
Actualmente, si bien la balanza de la industria alimenticia se inclina por ofrecer productos cero por ciento azúcar, grasas, calorías y colesterol, surge una nueva tendencia de estilo de vida que rescata una sana costumbre: lo orgánico, natural y funcional.
Crece una vedette
El renovado concepto de comida sana está encuadrado por tres tipos de productos: los naturales, aquellos libres de conservantes artificiales, colores, sabores y edulcorantes; además, no son irradiados y no contienen aditivos químicos, o los aceites hidrogenados. Los orgánicos, producidos con el uso de los recursos renovables y la conservación de los suelos y el agua; y los alimentos funcionales, componentes dietéticos que proveen beneficios a la salud más allá de la nutrición básica.
De acuerdo al estudio global desarrollado por la consultora The Nielsen Company, durante el año 2007, en el caso particular de Latinoamérica, el 49% de los encuestados afirmó que la principal razón por la cual eligieron los productos orgánicos es porque “Es más sano para ellos”. Asimismo, 23% de los latinoamericanos indicó que el motivo por el cual compran productos orgánicos es porque son más saludables para los hijos, en tanto que el 19% afirmó que lo hacen en beneficio del medio ambiente.
Evidentemente, la comida sana es una vedette con seguidores en el mercado. En las góndolas de las principales cadenas de supermercados se pueden ver productos que van desde frutas, verduras, carnes hasta vinos con el rótulo de “orgánico”. Y restaurantes incluyen en su menú alternativas ya no sólo light sino también naturales y orgánicas.
Saludables vs. Económicos
Aunque la competencia entre el incremento de la obesidad y los consumidores de todos los rincones del mundo que buscan comida sana es reñida, las ventas de alimentos naturales y orgánicos demuestran un aumento sorprendente. En varios mercados, la demanda de productos orgánicos puede superar la oferta, por lo que el costo de la mayoría de los mismos está fuera del alcance del consumidor promedio. Per cápita, Inglaterra es el mercado más grande del mundo en materia de productos orgánicos, con 1400 millones en ventas durante 2007.
Sin embargo, la popularidad que gozan los productos orgánicos y alimentos funcionales entre los compradores se ve muchas veces opacada por una cuestión meramente económica: son productos considerados como demasiado caros, puesto que para varios encuestados, su elevado costo es una de las razones por las cuales no los compra. De modo tal que los elevados precios, la escasa selección y la falta de disponibilidad siguen siendo los mayores obstáculos para su futuro crecimiento.