LUNES 10 DE MARZO DE 2008
Tomando distancia del genérico, Quickfood lanzó los nuevos Paty Sabores, que compiten en una categoría cada vez más compleja y variada. En línea con las tendencias mundiales, la marca propone productos para consumir al plato, más cercanos a las comidas caseras que al sándwich. Con un nuevo packaging negro se acoplan al lenguaje de los segmentos premium, sin establecer un posicionamiento de alto de precio. Así, ofrecen variedades gourmet a partir de un testeo sobre las preferencias del usuario. Fernando Brom, gerente comercial de Quickfood, reveló a Infobrand algunos detalles.
Si se mira a través del cristal de los resultados (un 500 por ciento de aumento en las ventas en 5 meses), el mercado lo estaba solicitando y “Paty le dio el gusto”. Es que detrás de las tendencias de la comida saludable, Quickfood lanzó los nuevos Paty Sabores, después de haber salido en abril del año pasado con el Paty estilo casero.
Esta vez, se trata de las hamburguesas elaboradas con ingredientes gourmet, en un intento de la marca por acercar al consumidor una alternativa de comida al plato, con menos contenido graso y buena proporción de nutrientes. Las cuatro variedades (Panceta a las brasas, Mediterráneo, Danbo y Chedar, y, Verdeo y finas hierbas) fueron concebidas para atraer a los más exigentes y sofisticados consumidores, sin dejar de ser una opción práctica.
Otra vez a la luz de los resultados, la estrategia de aggionarse de la marca parece rendirle. Paty viene escalando posiciones en la categoría, que a su vez, se complejiza cada vez más. A principios del 2000, la participación de Paty era del 32 por ciento, mientras que al 2008 alcanza los 53 puntos. De este modo la marca, que sigue ocupando el rol de genérico de la categoría logró adaptarse a los nuevos hábitos de consumo.
“Hay dos cosas que desde el marketing del producto estamos obligados a mirar: las modas y las tendencias - enumera el gerente comercial de Paty, Fernando Brom-. Éstas últimas justifican las estrategias y por esto es que una tendencia no se puede negar, se toma y la realidad es que el consumidor pide que las hamburguesas sean más sanas, con menos contenido graso y con sabores más tradicionales y caseros, algo más a la cocina elaborada en casa”.
En la mesa familiar
De los 70 kilos de carne mensuales que se consumen en el país, 2 kilos son de hamburguesas. “Es un 3 por ciento que no parece ser muy representativo, pero si se piensa que son consumidas en el hogar como comida familiar, sí lo es. Trabajamos para aumentar este porcentaje, para que esta aceptación sea aún mayor y paulatinamente se está logrando que este tipo de comida esté asociada menos a las cadenas de fast food y más a la comida hogareña, y esto es porque hay un alto control de calidad, por un lado, y porque la cantidad en grasa es baja (un 15 por ciento contra un 25)”.
Proceso, testeo y packaging
La elección de los ingredientes para elaborar las variedades no fue antojadiza. La marca realizó un testeo rastreando cuáles eran los sabores de tendencia fuerte, sabiendo que los que en aquel momento existían en el mercado con el sello de Paty (queso y cebolla) habían quedado un tanto anticuados.
Una vez que se obtuvieron los sabores que se buscaban, se decidió producirlas con un granulado de carne menos compacto para que se asemejaran más a las hamburguesas caseras y además, que fueran más grandes.
Con estas decisiones tomadas, la marca contrató a Interbrand, para sumarle al producto el diseño. Así se trabajó el envase llevándolo al lenguaje de productos Premium (fondo negro con dorado) y conservando algo del blanco característico del logo de Paty. Además, el pack se realizó en materiales de mejor calidad. “Después de todo, el objetivo de la marca pasa por jerarquizar la categoría”, explica el ejecutivo.