LUNES 25 DE FEBRERO DE 2008
En busca de personalizar un servicio tan estandarizado, las grandes cadenas hoteleras del mundo apuntan sumarle a su distinción, un toque de vanguardia. Así, buscan emular lo íntimo e innovador de los hoteles boutique en el marco de la infraestructura que sólo puede ofrecer un gigante global. Hilton Buenos Aires se sube a esta tendencia, esta vez, con un menú de almohadas para sus visitantes. La propuesta se basa en un estudio que identifica las principales necesidades de los huéspedes internacionales.
¿Qué es lo más preciado cuando se está de viaje? Sin dudas, la almohada. No por ser simple esta verdad deja de ser cierta. Por esto, el Hilton Buenos Aires, parte de una corporación global que posee 2,900 hoteles en 76 países, eligió sorprender a sus visitantes con un menú de almohadas a elección.
Además de la remodelación integral de sus 417 habitaciones, el Hotel suma a sus comodidades de alta gama una cartilla donde los usuarios pueden elegir la almohada más adecuada según sus preferencias. Esta opción incluye diversos materiales, formas, tamaños y grados de adaptabilidad.
“Con esta propuesta el hotel busca renovar su compromiso de presentar un producto innovador, fresco, renovado y sorprendente”, subrayó Analía Ogando, directora de desarrollo de negocios, ventas & marketing del Hilton.
Siéntase como en su casa
Según el experto Marc Augé, el espacio denominado no lugar puede definirse por oposición al espacio individual. En el caso de un hotel, justamente, se trata de un lugar de paso, de un no lugar privado donde las huellas personales están ausentes. Esto fue detectado en los estudios globales realizados por la corporación internacional y fue identificada la necesidad del huésped de percibir señales que le suavicen el inevitable desarraigo producido al viajar.
“En realidad, los clientes no esperan nada extravagante, sólo la simplicidad de un buen descanso, de una estadía agradable, que pueda adaptarse a sus modos de ser y hacer, que su hospedaje se parezca todo lo posible a los momentos en los que está en su casa”. Basados en preferencias fundamentalmente de personas de origen europeo y estadounidense, los estudios son continuos y están enfocados en satisfacer al máximo las expectativas de los viajeros que se alojan en el hotel.
La idea de los menús es internacional y basada en investigación del exterior, pero aplicada según cada hotel lo gerencia. “El primer paso fue la identificación de clientes alérgicos a las almohadas de plumas de ganso, luego surgieron los que presentaban algún problema cervical, respiratorio, o simplemente preferían más o menos flexibilidad para el descanso de la cabeza”. El concepto detrás de la acción está alineado con las directrices internacionales que mandan hospitalidad, calidez, alta calidad, confort, categoría y simplicidad.
La comunicación del hotel cuenta con un canal de televisión exclusivo para difusión interna. Allí se transmiten las novedades y los distintos servicios, ya que es política de la compañía es no recargar las habitaciones con folletería, “aunque la idea es que siempre que el usuario necesite información, la tenga al alcance de la mano”, aclara Ogando.
Hilton, a gusto y piacere
“La tendencia es adaptarse al cliente”. En el caso del Hilton, esto queda claro en el contexto de otros servicios entre los que se destaca el salón Pacífico, de 2016 metros cuadrados, conectado con los otros 14 salones, en donde es posible organizar cualquier evento corporativo brindando conectividad inmediata entre toda la superficie destinada a convenciones y otros eventos.
Además, el complejo cuenta con máquinas computarizadas para hacer gimnasia que evalúan la performance del usuario, habitaciones temáticas para niños, contemplando al ejecutivo que viaja con su familia y festivales gastronómicos con comidas típicas de Grecia o Egipto. Las próximas incursiones serán en dirección a los portarretratos digitales. “Estamos analizando como pueden ser útiles a la hora de interactuar con el huésped”.